Nos citan en medios: un pasito más

Una muestra más de que cuando las personas nos unimos y formamos redes comunitarias todo funciona mejor y casi todo es posible. Con el poquito tiempo que llevamos en marcha, ya nos citan en un artículo de infolibre: Comunidades energéticas: cuando el barrio enciende la luz

Muchísimas gracias a Kois (Bloques en Transición) y su compañero Quique Villalobos por hacerse eco de nuestro proyecto. Nos conocimos en la presentación de la Comunidad Energética Vallekana el mes pasado y lo cierto es que nos terminamos de animar después de aquella presentación que se parecía mucho al modelo que nosotras teníamos en mente para la Alcalina y en la que encontramos una comunidad abierta a compartir y cooperar para hacernos nuestro proceso un poquito más fácil.

El artículo no tiene desperdicio. Se puede decir más alto pero no más claro.

Nosotras hemos seleccionado unas cuantas frases inspiradoras que tendremos en mente durante todo este proceso que hemos comenzado pero os animamos a leerlo completo AQUI

  • Las comunidades energéticas no son una moda, ni una ocurrencia pasajera, sino la mejor herramienta para que la ciudadanía recupere capacidad de decisión sobre algo tan importante como la energía.
  • La transición energética no puede consistir sólo en sustituir una tecnología por otra, sino también en cambiar quién manda y quién se beneficia.
  • Una comunidad energética no se limita a poner placas solares. Supone cooperar, compartir, planificar y pensar el barrio como un espacio capaz de generar soluciones propias. 
  • Hoy, ante la amenaza de nuevos tiempos oscuros, las comunidades energéticas pueden ayudarnos a iluminar alternativas desde los barrios.
  • No podemos dejar la transición exclusivamente en manos de quienes han dominado hasta ahora el modelo energético, pues corremos el riesgo de desperdiciar una oportunidad para democratizarlo, que la ciudadanía participe, decida y se beneficie colectivamente.

¿Y por qué el modelo de COMUNIDAD ENERGÉTICA?

  • La primera es la soberanía energética. Cuanta más capacidad tengamos para producir renovables de forma descentralizada y comunitaria, menos dependeremos de combustibles fósiles, de grandes empresas y de crisis que siempre acaban pagando quienes menos tiene.
  • La segunda es la cooperación vecinal. Las comunidades energéticas obligan, en el mejor sentido, a sentarse, hablar, pensar en común, construir confianza y hacernos responsables colectivamente de una instalación. En ese camino se fortalecen los lazos vecinales y entre asociaciones, centros educativos, comercios y otras entidades del barrio. Y eso no es un efecto secundario: forma parte del valor del proyecto.
  • La tercera es la lucha contra la pobreza energética. No habrá transición ecosocial justa si deja fuera precisamente a quienes más la necesitan. En el prototipo que estamos diseñando defendemos modelos donde un 10% de la energía generada se destine gratuitamente a familias en situación de pobreza energética. Este detalle convierte una instalación de paneles solares en una herramienta de justicia social.
  • La cuarta es la resiliencia. En tiempos de turbulencias y crisis recurrentes, al producir parte de la energía cerca de donde vivimos, de manera compartida, ganamos capacidad de adaptación y reducimos vulnerabilidades. La idea es anticiparnos y dar pasos concretos que aumenten la autonomía de los barrios para resolver sus necesidades.

Y para cerrar, dar de nuevo las GRACIAS a las compis por ese empujoncito que nos ha hecho muchísima ilusión y otra frase inspiradora, esperanzadora que no debemos olvidar: